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Está el Papa reunido con un representante de la Pepsi, que quería que cambiaran el padrenuestro; en vez de "el pan nuestro de cada día", "la Pepsi nuestra de cada día".
- No, mire, es que esto es algo sagrado, no se puede hacer.
- Está bien; le ofrecemos 5 millones al año.
- No, no. Esto es algo muy antiguo y no puede ni podrá ser cambiado nunca...
Tras un largo rato negociando, dice el representante:
- Bueno, le voy a hacer otra última oferta: 500 millones anuales netos.
A lo que el Papa coge el teléfono móvil y llama a un colega suyo: "Oye, pregunta en el Vaticano a ver cuándo coño se nos acaba el contrato con los panaderos".
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