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Un hombre, desesperado porque no encuentra esposa, decide poner un anuncio en el periódico. Como no es muy exigente, tan solo pone: "Se busca esposa".
Al día siguiente va a recoger sus cartas y le dan ocho sacos. El hombre, muy sorprendido, las abre. En todas ponía: "Por favor, por favor, ¡llévese a la mia!"
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