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Entra un borracho a un bar y le pide al camarero 5 cubatas. El camarero, anonadado por la cantidad de cubatas, duda unos instantes, pero finalmente se los pone.
El borracho termina en breve con los 5 cubatas y le dice al camarero:
- Póngame cuatro cubatas.
El camarero vuelve a servirle sus cuatro cubatas. Tras terminar, le pide 3 cubatas, y de nuevo el camarero le sirve.
Cuando se bebe los tres cubatas, le pide 2 al camarero, y éste se los sirve. Una vez terminados sus dos cubatas, le pide un cubata y le dice al camarero que se cobre.
El camarero se lo sirve y le cobra. Antes de irse el borracho, con una tajada de impresión, se acerca al camarero y le dice:
- ¡No lo entiendo, cada vez bebo menos y cada vez estoy más borracho!
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